Conversaciones sobre  “La Ciudad”

Por: Jalianus

 

JOVEN: ¿K?… ¡Hola, buenos días!

ANCIANO: ¡Vaya B, Buenos días!

JOVEN: Qué casualidad… ¿Está por salir o lo puedo acompañar?

ANCIANO: No, yo también acabé de llegar, sigue, siéntate… ¿Y cómo van las cosas, como te fue al fin con lo de la universidad?

JOVEN: Decidí al fin aplazar por este semestre hasta que esté un poco más tranquilo… Y es que además después de que usted y yo hablamos aquella vez en el teatro lo que usted me dijo sobre la filosofía me dejó bastante pensativo.

ANCIANO: Bueno, fue a lo que llegamos después de esa larga conversación…

JOVEN: Sí, lo sé, pero, ¿Le importaría si hablamos de nuevo sobre ese tema? Es que… Hay cosas que aún no me quedan claras…

ANCIANO: ¡Por supuesto! Y, no te preocupes, recuerda lo que siempre repito en nuestros encuentros: “En la enseñanza se debe insistir en lo mismo las más de las veces hasta que quede claro”… Dime entonces…

JOVEN: Esa tarde usted me dijo que la filosofía que se enseña hoy en los colegios y las universidades carece de lo más importante que es su ejercicio constante en la vida cotidiana, que así la estudiaron y vivieron los pueblos tradicionales.

ANCIANO: Así es.

JOVEN: Entonces, ¿Cómo puede entenderse el ejercicio de la filosofía desde esa mirada más tradicional?

ANCIANO: El ejercicio parte de una observación y conocimiento de nosotros mismos. Esto nos irá permitiendo despertar, es decir, diferenciar nuestra conciencia de nuestra personalidad. Apenas entonces, podremos empezar la búsqueda de aquél mítico puente, atravesarlo y poder al fin reubicar nuestra conciencia en la dimensión espiritual de la cual descendió.

JOVEN: Es entonces como un avance por esas instancias.

ANCIANO: Pero no las debemos separar ni pensar de forma lineal. El ejercicio debe ser integral, hoy se diría transversal, porque conociéndonos cada vez más a nosotros mismos, vamos despertando, lo que nos permite a la vez ir descubriendo poco a poco el puente y en este descubrimiento ya lo estamos atravesando y el hecho de irlo atravesando ya es en sí un contacto con los planos espirituales de la vida…

***

MESERO: Buenos días, ¿Qué van a pedir?

ANCIANO: Yo ya había pedido un té y un panecillo de maíz, gracias.

MESERA: ha sí, ya lo trae mi compañero, ¿Y el joven?

JOVEN: Para mí un chocolate en agua y pan francés.

MESERA: Ok.

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JOVEN: Bueno, entonces no digamos avance sino más bien vivencia.

ANCIANO: ¡Ejercicio de la filosofía!

JOVEN: Ok, ejercicio de la filosofía en esas cuatro instancias.

ANCIANO: ¡Cinco!

JOVEN: ¿Cinco?… Yo cuento cuatro: primera despertar, segunda descubrir el puente, tercera atravesarlo y cuarta reubicarnos en la dimensión espiritual.

ANCIANO: La quinta, que es en verdad la primera o, para ponernos reflexivos la cero, es esto que estamos hablando y que de manera bastante organizada hemos recibido de las culturas tradicionales como teoría filosófica del conocimiento.

JOVEN: Ah, es decir que sin esta teoría no podríamos tener las razones de por qué el ejercicio filosófico.

ANCIANO: Así es y, como te digo, los pueblos antiguos nos heredaron una teoría filosófica bastante organizada que, como hemos estudiado en nuestros encuentros, es en esencia la misma en todas las culturas tradicionales del planeta.

JOVEN: Cuando dice: “bastante organizada”,  ¿A qué se refiere?

ANCIANO: A que esa teoría filosófica tiene conocimientos muy precisos y ordenados sobre el origen del universo, el origen del hombre, los ciclos de la naturaleza, la conciencia en la materia, en fin, en un conjunto de saberes tradicionales que tienen una lógica que apenas hoy estamos redescubriendo.

JOVEN: Sí, eso lo hemos hablado en nuestros encuentros y para mi es cada vez más claro pero en cuanto al ejercicio filosófico como tal, ¿Cuáles son esos conocimientos teóricos que deberíamos tener claros o al menos presentes?

ANCIANO: Para poder conocernos e ir despertando se hace necesario el conocimiento de las siete dimensiones del ser humano. Para la búsqueda del puente los temas esenciales de la psicología como atención, concentración, memoria e imaginación por mencionar estos. Para arriesgarse a cruzar todo lo que tiene que ver con la filosofía moral es decir a qué debemos acostumbrar a nuestra personalidad si es que esperamos liberar la conciencia. Y en cuanto a reubicar nuestra conciencia en la dimensión espiritual pues… Números, geometría, símbolos… Colores, fonemas y sonidos…

***

MESERA: Disculpen… ¿Un té y un panecillo de maíz?

ANCIANO: Para mi…

MESERA: Y… Chocolate con pan francés…

JOVEN: Aquí, gracias.

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JOVEN: ¿Y todo ello lo conocían las culturas ancestrales o como usted las llama tradicionales?

ANCIANO: Y esto es solo unos pequeños puntos generales… Gracias a la llamada investigación comparada hoy alcanzamos a entrever que egipcios, mayas, chinos, hindúes, incas, tibetanos, africanos, nórdicos, en fin, donde quiera que se mire, tenían conocimientos bastante avanzados y profundos sobre el origen de la existencia, su sentido y su finalidad… Como ves, la filosofía en su teoría y su ejercicio, es mucho más que leer filósofos, más que debatir sobre los filósofos, más que escribir sobre lo que escribieron los filósofos…

JOVEN: ¡Ah ya!… Por eso es que usted me decía que las universidades están fallando porque los que estudian allí filosofía no están viviendo de manera filosófica, es decir, no están ejercitándose en el conocimiento de sí mismos, ni en el despertar de sus conciencias y lo demás ni siquiera es del interés de la academia…

ANCIANO: Al parecer has comprendido un poco más… Y es gracioso que se diga academia pues de Platón apenas se está volviendo a hablar. Pronto se comprenderá que durante varios siglos fueron más bien liceos…

JOVEN: Je, si, en ese sentido fueron más bien liceos…

ANCIANO: Pero eso más temprano que tarde va a cambiar esoy seguro… Más ahora que están apareciendo investigadores como Pierre Hadot o Peter Kingsley, entre muchos otros, que están cayendo en la cuenta que, por andar investigando con la mirada solo dirigida hacia el suelo, nos hemos perdido los misteriosos colores y sonidos de las estrellas… ¿Quieres algo más?

JOVEN: No, gracias, todo me ha quedado un poco más claro…

ANCIANO: Me refiero a que si quieres tomar o comer algo más…

JOVEN: Ah, no, gracias, estoy bien…

ANCIANO: Bueno yo debo partir… Ha sido un placer conversar contigo en esta cafetería que nos sirvió de academia y de liceo o, a decir de los antiguos árabes, de templo.

JOVEN: Si, agradezco mucho su tiempo y su paciencia…

ANCIANO: Mi tiempo es para esto… Para compartir el conocimiento y el ejercicio de la filosofía…

JOVEN: Que le vaya bien…

ANCIANO: Igual a ti…

JOVEN: ¿Va a ver el partido de Colombia?

ANCIANO: Claro, aunque me parece que va a estar difícil porque esos africanos son muy agiles y se organizan muy bien…

JOVEN: Sí, pero bueno, ya veremos…