Elogio a la Montaña

Las montañas son lo senos de la madre Tierra de donde brota el líquido vital de los seres, el agua nutre tal como la leche, a toda manifestación viviente sin pedir nada a cambio, es la fuente de vida que desciende infinita, e irriga la superficie dando origen a toda clase de hojas y se manifiestan las criaturas, creación perfecta en el equilibrio espontáneo que establecen las entidades vivientes: nada sobra, nada falta; todo está dado, las condiciones son favorables; la madre provee en su infinita sabiduría lo que sus vástagos necesitan.

Las montañas son ecosistemas complejos que sustentan exorbitantes formas de vida, los nacimientos hídricos se tejen hasta formas arroyos que luego desembocan en ríos para finalmente llegar al mar, tal como la sangre fluye por las venas. Toda manifestación de vida necesita agua para la supervivencia, cada elemento que compone la naturaleza presta un servicio a otro, formándose una cadena sinérgica que evidencia la perfección de lo creado, no como una fórmula espontánea del azar evolutivo, sino como la disposición absoluta de lo superior.

Los seres humanos primigenios siempre han sido conscientes de esta creación superior; han reconocido en la naturaleza razones para mostrar respeto por lo santuarios en los que tienen oportunidad de convivir, la humildad de servir a quién sirve, en una reciprocidad de afecto amoroso y agradecimiento a la madre Tierra; la sensatez de reconocerse inferior para poder aprender, tal como el hijo aprende de sus padres; por ello los pueblos originarios poseen un fuerte lazo con la naturaleza, pues ella les ha enseñado lo necesario para existir apasiblemente con el entorno que es también hermano.

La montaña, sus picos, colinas, y laderas, han sido el cobijo de la humanidad: el lugar de origen y de retorno hacia lo superior, al autócrata que dispone con mágica exactitud lo cognoscible e incognoscible para el hombre. El reconocimiento de esta verdad en el uso del sentido común, es el camino hacia el equilibrio; mostrar gran humildad es una posición elevada, tan alta como los cerros; el otro camino camino conlleva a la destrucción de los principios fundamentales, a la explotación, se rompe la conexión con la montaña, con la Madre.