Son incontables los avances tecnológicos que ayudan a la humanidad a mejorar sus condiciones de vida, pero también esos logros tienen un costo que no se mide en dinero porque está representado en el impacto negativo que los sistemas de producción industrial causan a la naturaleza. Por eso es necesario reflexionar sobre las consecuencias presentes y futuras de estos. 

Uribia – Guajira, Colombia. Complejo eólico Jemeiwaa Kai, conformado por cinco parques, con una capacidad instalada de 648 megavatios (Mw), se encuentran actualmente en etapa de desarrollo y licenciamiento.

Tecnología y medio ambiente a nivel empresarial son leídos como un dúo que representa inversión de recursos, gastos, RSE, entre otros aspectos que son requisito para recibir licencias de funcionamiento, y es válido el esfuerzo porque en cierta medida ayuda a poner en la agenda lo ambiental;  pero definitivamente se requiere ir más allá impulsando iniciativas locales e internacionales en torno a desarrollar energías limpias asequibles y buscar fórmulas más sostenibles para interactuar con el entorno.

Según el Informe Planeta Vivo 2018 del Fondo Mundial para la Naturaleza – WWF,  el planeta está llegando a un punto crítico en el que se están agotando los recursos necesarios para garantizar a todos la alimentación, el consumo de agua y  la provisión de energía.

Por fortuna el acceso a la información en estos tiempos va en aumento y el interés por los temas relacionados a la tecnología y medio ambiente de países influyentes se está orientando hacia procesos de investigación e innovación que promueven el crecimiento económico sostenible y propician el desarrollo. 

Desde lo local el panorama puede verse más alentador, porque aunque se adelanten acciones de impacto positivo a menor escala avanzan con pasos firmes porque nacen del compromiso social, del liderazgo de los que viven el territorio y conocen con claridad sus verdaderas necesidades y fortalezas.

 Cada 15 de julio se conmemora el Día Internacional de las Tecnologías Apropiadas, una oportunidad que inició desde 2010 para abrir diálogos e intercambiar saberes en torno a los inventos que integran tecnología y medio ambiente y que se han convertido en parte esencial de la cotidianidad, ante las necesidades globales de democratizar las energías limpias y frenar el cambio climático. 

Hablar de Tecnologías Apropiadas se refiere “al uso adecuado de determinadas tecnologías, es decir, a la aplicación en las funciones específicas para las cuales fueron desarrolladas“, según el portal Colombia Aprende.

Usar los recursos disponibles del hogar y la oficina para lograr una real conexión con la tecnología y medio ambiente es lo que ahora importa, de forma natural las personas se han ido adaptando a nuevas maneras de comunicarse, de aprender y de investigar los temas que les interesan, lo que beneficia el enfoque de las soluciones colectivas. No cabe duda que es más sencillo promover el cambio social a través de comunidades virtuales, convocar, coordinar y sobre todo acceder a lo que está funcionando en otros contextos que presentan características similares.

En diversas regiones del país se vienen abriendo espacios participativos o Mingas logrando acciones de control territorial, oportunidades de trabajo, defensa de los territorios y sensibilización para  la preservación del medio ambiente. En este punto es importante destacar el gran aporte de los pueblos originarios por ser parte importante para trasmitirle a las nuevas generaciones el saber ancestral a favor de los recursos naturales, ayudando así a establecer intercambios significativos basados en el diálogo y la apropiación de herramientas que integran la tecnología y medio ambiente para dar respuesta efectiva a los problemas y desafíos que aquejan a las comunidades desde sus propios territorios.

Minga proviene del quechua “mink´a”, expresión usada antiguamente por muchas comunidades andinas, para los momentos en los cuales se realizaban los cultivos colectivos agrícolas que daban beneficios a la tribu.

Resulta alentador poder estar al tanto de las acciones que avanzan las comunidades para hacer común estilos de vida más apropiados en estos tiempos que el deterioro ambiental por la contaminación se hace más visible a nivel global. Tener acceso a las prácticas ancestrales que hace algunas décadas eran un total misterio por falta de herramientas que ayudaran a compartirlas por medios digitales y replicarlas en los contextos locales. Entonces tecnología y medio ambiente es la unión que engrana al mundo moderno con el saber de nuestros antepasados e invita a convertirnos en activistas replicadores de buenas causas incluso sin salir de casa. 

 El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, aseguró que América Latina y El Caribe lograrán suplir para 2050 toda la demanda de energía de sus habitantes con fuentes renovables, y Colombia es uno de los países pioneros en este proceso.

¿Te gustó este artículo? Suscríbete y recibe más artículos como este a tu correo