Existe un modelo de barrio alternativo e innovador, llamado agrihood en el cual el desarrollo colectivo se centra alrededor de la agricultura orgánica, en plantar el alimento. Estos huertos colectivos cada vez son más comunes en el mundo, lo que indica vale la pena unir esfuerzos y tomar acciones para cuidar el medio ambiente en la comunidad, por ejemplo en Estados Unidos en zonas rurales van en aumento, pero el caso más especial se encuentra en Detroit, ya que éste fue el primero en el país que surgió en medio de una ciudad y ha logrado sostenibilidad.

Lo particular de la idea fue que surgió de un intento por ayudar a la ciudad a recuperarse de la devastación: Antes la ciudad era una importante área productiva, una zona industrial estable, pero la crisis trajo la quiebra y fábricas abandonadas. Fue entonces como surgió un proyecto llamado The Michigan Urban Farming Initiative – MUFI.

Este tipo de acciones para cuidar el medio ambiente en la comunidad ayudan a resolver problemas como la desnutrición, el analfabetismo o la inseguridad alimentaria.

En la actualidad esos espacios industriales son recuperados por los vecinos para convertirlos, con sus propias manos, en el huerto que les provee alimentos. Hectáreas destinadas por completo al proyecto para una oferta fresca, local y gratuita a unos 2.000 hogares de Detroit, ayudando así a mantener el barrio, atrayendo a nuevos residentes y la inversión en la zona.

Y aunque parece que reunirse, preparar la tierra y sembrar en zonas comunes es una iniciativa de permacultura que recién nace, resulta qué es todo los contrario; estas acciones para cuidar el medio ambiente en la comunidad se nutren de las prácticas ancestrales de nuestros pueblos. Por ejemplo, en la Amazonía encontramos que la agricultura sostenible ha sido históricamente la principal fuente de subsistencia de los grupos indígenas, ellos a sus agihoods o áreas de cultivo le llaman “Chagras”, algunos son transitorios y otros perennes, los periodos de producción son variables y están bajo el cuidado de grupos familiares, ellos definen la ubicación, tamaño y composición, teniendo en cuenta las condiciones del suelo, pero definitivamente es la mujer quien tiene la la última palabra ya que estos son espacios de fertilidad, considerados de dominio femenino.

Los huertos colectivos de hoy que surgen en las ciudades generalmente suelen plantarse en parques públicos, escuelas, patios de iglesias, y en lotes abandonados. Son recursos compartidos, que son gestionados y atendidos por un grupo de personas que asumen el liderazgo de las acciones para cuidar el medio ambiente en la comunidad. Su importancia es más valiosa en zonas donde la población no cuenta con suficientes recursos para comprar alimentos frescos, saludables y de un origen confiable.

También se dan celebraciones la comunidad organiza festivales de cosecha y floración, eventos de frutos específicos, talleres de enlatado y mucho más; comida y cómo desarrollar habilidades de cultivos orgánicos. Este tipo de huertos son utilizados como herramienta de apoyo comunitario que relaciona la calidad ambiental, la educación y la cohesión social.

En momentos en los que la crisis ambiental y alimentaria se agravan aceleradamente en el continente, resulta muy buena idea emprender acciones para cuidar el medio ambiente en la comunidad aprovechando los espacios públicos disponibles, sembrado todo aquello que puede representar un aporte a la economía en los hogares desde muchos puntos de vista, con el valor agregado de ser un pasatiempo ideal para compartir entre amigos y familiares.

Después de conformar un comité de planificación y que el huerto tenga un nombre, el siguiente paso es determinar el tipo de huerto y cuestionarse si se le asignarán parcelas a individuos o familias para sembrar sus propias verduras o serán los voluntarios u otros trabajadores los que cultivarán las verduras para apoyar a la comunidad, bancos de alimentos o misiones que brindan ayuda?, además definir si la meta principal de estas acciones para cuidar el medio ambiente en la comunidad se enfoca en educar a las nuevas generaciones; ¿Se cultivarán solamente verduras y algunas frutas o se permitirá sembrar flores?. La siembra de flores alrededor de todo el huerto como un proyecto comunitario a menudo es útil para mejorar la apariencia del lugar.

En algún momento se deben nombrar comités para dirigir ciertas tareas, como seleccionar el sitio, recaudar fondos, buscar patrocinadores, tratar los asuntos legales, establecer normas y otros reglamentos. Determinar si el sistema de riego incluirá grifos o llaves de agua individuales, sistema de riego por goteo o en surcos y quién se ocupará de su mantenimiento.

El suelo del huerto

  •   Despejado del suelo
  •   Labranza
  •   Cultivos pioneros
  •   Excavado simple
  •   Doble excavado
  •   Tierra Fermentada

En palabras de Ecology Action: “La producción Biointensiva de alimentos comienza con la preparación de una cama profunda y plantas sembradas cerca unas de otras, que puede producir hasta cuatro veces más que una cama de área equivalente menos profunda y sembrada en hileras. Este tipo de cama significa menos trabajo para el horticultor, pues únicamente tiene que excavar, fertilizar, regar y deshierbar una cama. Además, utiliza tan sólo una cuarta parte del área que se necesitaría para producir los mismos rendimientos que con otros métodos.”

El siguiente es un ejemplo de una lista de directrices y reglas comunes:

  • Las parcelas y senderos se mantendrán libres de maleza.
  • Mantener las cercas cerradas con candado a toda hora.
  • Prestar atención constante al sistema de riego.
  • Para todos los trabajos en la huerta es mejor contar con un compañero.
  • Las parcelas y senderos se mantendrán sin basura.
  • No se permitirá que las plantas de enredadera se esparzan a los senderos o parcelas vecinas.
  • No se usarán pesticidas o fertilizantes.
  • Tirar la maleza y otros desechos de plantas en el sitio de compostaje.
  • Supervisar a los niños pequeños.
  • Limpiar las herramientas y colocarlas en el cobertizo de almacenaje.

Sin duda iniciar un huerto es de esas acciones para cuidar el medio ambiente en la comunidad que brinda muchos beneficios desde lo local, una vez en marcha esta iniciativa ayuda a contribuir a la inclusión social y productiva entre los integrantes, facilita dinámicas educativas, espíritu empresarial, mejora la alimentación y por lo tanto, la calidad de vida. Es el rescate de la participación ciudadana en el buen uso de los espacios públicos a través del trabajo y la capacitación.

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