El despertar femenino

                        El despertar femenino
En la medida que nuestra sociedad “avanza” se hace cada vez más visible la des-conexión con el sagrado femenino, comprendiéndose este como el conocimiento y relación con el ser verdadero, con lo divino, con la identificación de valores que nos hacen únicas; dándose una reestructuración de ello con base a ideales sociales cada vez más difíciles de conseguir, pero perseguidos por muchas, ideales de belleza, económicos, académicos, de pareja y de ser mujer, los cuales nos alejan cada vez más de las raíces de la naturaleza femenina instintiva, comprendida como la mujer que se conecta con su verdadero ser, dando lugar a lo singular y rescatando valores como el cuidado de sí misma, la protección, la creación,la feminidad, la dulzura, la intuición, la transparencia y la fortaleza. Feminidad vista desde las tradiciones ancestrales como una relación estrecha con nuestra madre tierra, la cual también ha sido manipulada, cosificada y explotada, obligándose a cambiar sus ritmos y ciclos para suplir la necesidad de consumo e ideales sociales; en detrimento de dicha conexión.
Es difícil identificar la razón de ese quiebre y desconexión, pero me atrevería a decir que esto hace parte del desorden al que nos ha llevado el ritmo actual, y las exigencias sociales que provocan una alimentación llena de sufrimiento, pues se nos dificultad cada vez más conectarnos con nuestros hermanos menores los animales haciéndolos parte de nuestros platos, además, nuestra comida está plagada de químicos acelerando sus procesos y manipulando su apariencia, lo cual se refleja en nosotras mismas, pues nos venden estereotipos de belleza que cada vez más degradan nuestra relación con el cuerpo y nuestra sexualidad; porque resultamos siendo la imagen de cualquier producto que se quiera promocionar, exponiendo nuestros cuerpos, incitando cada vez a la sexualidad inconsciente y desordenada.
Se hace necesario volver a la relación con la pachamama, pues en ella se encuentra la manifestación divina; y adentrarnos en su estudio nos permitirá reconocernos como sus hijas, identificando nuestra psique instintiva femenina. Basta con observar el proceso de las plantas, el comportamiento de los animales, el correr del agua y la fuerza del viento, identificando que cada uno de sus estados, de sus ciclos en su estado natural poseen gran sabiduría y perfección; estos mismos ciclos se viven en nosotras de manera natural, asumamos e interioricemos tal perfección respetando nuestros cuerpos, sintiendo y comprendiendo los ciclos internos, haciendo consciente la alimentación, abandonando el sufrimiento de nuestros platos, asumiendo la sexualidad de manera consciente y responsable; por todo esto que quiero hacer una invitación directa a la conexión sagrada con tu ser, que no se permita más el moldeamiento que alienta la sociedad en cada una de nosotras para adaptarnos en un mundo sin rumbo
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Es hora de despertar y de renacer en el amor, en la aceptación sincera de lo singular, de lo particular; en el libro “las mujeres que corren con los lobos”, la autora Clarissa Pinkola plantea el encuentro con lo sagrado femenino como el despertar de la mujer salvaje “la llamo mujer salvaje porque estas dos palabras en concreto “mujer” y salvaje”, son las que crean el llamar a tocar la puerta, la mágica llamada a la puerta de la profunda psique femenina…utilizar unas palabras que dan lugar a la abertura de un pasadizo.” (Pinkola, 2009) Tocá la puerta y deja que el reencuentro fluya en canciones, en dibujos, en valorar tu sexualidad, en meditación, en alimentación consciente, escucha esa voz que te invita a perdonarte, a reconciliarte a aceptarte a sanar.
Regocíjate en tu sanación femenina, escucha incluso esas cosas de ti de las cuales no quieres saber, enfrenta tus miedos, conoce tu sombra (término usado por Jung para referirse a lo que no queremos saber de sí mismo), que se muera lo que no nos permite avanzar y vive, tú lo necesitas, todas lo necesitamos, la madre tierra nos necesita y nos lo pide constantemente a gritos; tenemos el don de la limpieza, de la sanación, de la creación, de la creatividad, de la dulzura y no lo podemos olvidar, no nos sometamos más a una domesticación absurda que está acabando con nuestro sagrado femenino.
¡Despierta mujer!
por: Luisa María Valencia Betancur
Psicologa