La Memoria del Agua

Entre la Física cuántica y la lingüística:


Sabemos que el agua es vibración y que nosotros somos agua, desde Masaru Emoto, el cientÍfico que descubrió el mensaje del agua, sabemos que la relación agua-energía-lenguaje es substancial, ¿cuál es esta relación? Como manantiales de conocimiento las lenguas son también punto de partida para el logro de un desarrollo más sostenible y el establecimiento de una relación más harmoniosa con la Naturaleza, el reconocimiento de nuestras lenguas locales permite a un mayor número de personas hacer oír su voz y participar activamente en el destino colectivo, lenguas locales para ciudadanos mundiales, y la ciencia en primer plano,
ciertamente cada lengua, sin importar su temporalidad, es capaz de transmitir conceptos de la ciencia moderna, existen leyes escritas en lenguajes que no son abstractos del todo sino que están propiamente codificados en símbolos propensos a ser descifrados, muchas veces es una pintura, un tallado, un bordado, un cuento, una danza, todo eso es lenguaje que de una forma muy bella esconde y a la vez revela un comportamiento de la naturaleza completamente inmerso dentro de las leyes que la misma naturaleza experimenta, leyes de la física elevadas a lo sublime a través del lenguaje, Tlálok, Inda, Yemanjáh, Oceánidas, Náyades, Neptuno, Váruna, Yamuna, Mama Cocha, Enki, todas son formas antropomorfizadas o poetizadas de una expresión o una ley científica llevada al arte a través del lenguaje, toda tradición, es decir, toda lengua que supone saber y transmitir una tradición es el equivalente a un conocimiento científico.

Cuando las culturas se encuentran en su máxima expresión hacen ciencia, lo que luego se degrada en diversas formas de folklor y esoterismo, la ciencia es también una forma de comprender al mundo sin la noción de fe, aunque en algunos casos la línea puede ser muy delgada, el agua era un elemento perfectamente conocido por nuestros ancestros, no solo su uso en la salud era promovido, también en la arquitectura, la Atlántida es un ejemplo, Xochimilco en México es otro, la relación de los elementos desde la ciencia y más aún, desde la tecnología hizo que civilizaciones aparecieran y desaparecieran de un día para otro y nosotros no somos la excepción.

Como sabemos lenguaje es memoria, y el agua es la memoria del universo, eso ya pudo ser demostrado en México a través de los estudios de la Dra. Esther del Rio, descubrió unas moléculas de agua muy especiales llamadas H2O—37 son unas esferas con 32 moléculas H2O externas y una de 5 caras internas en forma de pirámide, los estudios de la Dra. del Río demuestran que es en esa peculiar pirámide donde está guardada la memoria de todo lo que somos y va más lejos, nos dice que esas moléculas están por todas partes interconectadas en el agua que flota en la naturaleza y que esta red constantemente está enviando y recibiendo información a través de electromagnetismo, en pocas palabras, las pirámides en el agua responden a estímulos externos, luego entonces, la memoria o «programa humano o programa tigre o programa colibrí» produce, a la vez que proyecta, un holograma de adentro hacia fuera, es decir desde su experiencia particular a la experiencia del todo (experiencia que los místicos faltan en palabras para describir), la proyección de este holograma regresa reflejado en la materia, por ejemplo si una célula necesita una enzima el sistema electromagnético del agua, que es el medio que realmente contiene y es memoria pura (localizado en el líquido intersticial de las células), se activa a través de estas pirámides las cuales producen, decíamos, un holograma desde su espiral particular, de abajo hacia arriba, haciendo una «solicitud», luego la «inteligencia universal», es decir, la espiral de arriba hacia abajo producirá una forma o se materializará en la forma de esa enzima específica que la célula solicita; en el caso de la inteligencia humana la tecnología de la palabra aplica en su debida dimensión, la dimensión de la fe, que es la certeza de lo que no se ve, entonces, cuando lenguatizamos una pregunta de abajo hacia arriba en forma de un canto o una oración solicitando una respuesta esta se materializa en forma de una experiencia.

Cabe decir que estas pirámides de memoria tienden a unirse en grandes conjuntos a forma de una bobina, estos conjuntos son verdaderos reactores electromagnéticos, es emocionante observar que estos reactores, que en el cuerpo humano son 7 de base, se localizan exactamente en la zona de los chakras, mejor dicho, son los chakras, es decir que el estudio del agua desde la física cuántica y su relación con el lenguaje en tanto que vibración, nos ha dado la base científica para reexplorar el esoterismo de manera que podamos reconectar con la vida, recuperar con cantos nuestros ríos, lagunas, océanos y humedales.

Por  Dorian Antuna