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Valeria Isaza Jiménez

La Madre conoce todos los caminos,
me conduce a través de las sombras.

Subo la misma montaña. Una y otra vez. Me pierdo en el mismo bosque.

La Tierra se mueve dentro de mí.

Como hojas,
las sombras se desprenden de mi interior:

Caen una a una
como las flores del guayacán,
convirtiendo en amarillo el suelo por el que camino.

(Dejan mis ramas desnudas).

Entonces, sobre mí se posan los pájaros,
me recorren y me habitan. Ahuyentan a la tristeza.

Me convierto en una casa de pájaros.

La Madre me habla en un lenguaje que tan sólo yo entiendo,
Me habla acerca de raíces, de flores que nacen, de flores que mueren.

Todo lo que germina, germina primero adentro.

 

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